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Camino Aragonés

Jaca - Arrés

Jaca - Arrés

Etapa 1 Jaca - Arrés. (12/8/2001).

 

Me levanté a las 6:30, había pasado una noche horrible por el ruido del pub que está al lado del hotel, pero el cansancio me permitió dormir.

 

Después de ducharme y terminar de meter todo en la mochila voy al albergue a buscar a Mariano, cuando llego allí son las 7 menos 10. Tomamos un te en la cocina del albergue y a las 7 salimos.

 

La salida de Jaca es bastante pesada, son los primeros metros que realizamos con la mochila y en principio no parece que me vaya a molestar en exceso. Se recorre por el lado derecho la carretera N-134 por un sendero muy bien marcado, no hay perdida posible pues el Camino está perfectamente marcado por flechas amarillas. Mariano tiene importantes molestias en el pie y la mochila que lleva es con armadura metálica, bastante incómoda. No puedo marcar el ritmo que a mí me gustaría llevar pues cada vez que hay una bajada su pie sufre.

 

A la altura de la carretera que va a Santa Cruz de los Serós el pie de Mariano está muy mal y decidimos desayunar en el Hotel Aragón. Después de curar el pie y de desayunar continuamos por la carretera hasta Santa Cilia de Jaca. Aquí Mariano decide coger un autobús hasta Puente la Reina de Jaca para no forzar el pie. Yo busco un bar en Santa Cilia para desayunar. Allí aparte de sellar la credencial y de comerme un bocadillo de chorizo y una coca cola, veo a los maños del jamón con los que almuerzo y continuo el camino hasta Puente la Reina. Cuando salimos de Santa Cilia se empieza a notar el calor (11:30). El ritmo es mucho más vivo que él de Mariano y la conversación es amena. El Camino continua paralelo a la carretera pasando por un camping (que se aprovechó para tomar una cerveza). En tres kilómetros más se llega al puente de Puente la Reina, este pueblo no son más que cuatro casas con dos hoteles, un bar y una gasolinera. Aquí me estaba esperando Mariano que ya había comido cuando llegue. Eso mismo hice yo. A las 16:00 salimos de Puente la Reina, los maños quisieron bañarse y luego comer. Después de volver a cruzar el puente se toma una carretera a la derecha que a cosa de 1 km. marca un sendero que lleva a Arrés. Este sendero no está muy bien desbrozado y los pinchazos son múltiples. Al principio tiene una subida que se salva con facilidad y luego simplemente se llanea. Hay otra opción por la carretera, pero parece mucho más fatigosa. Mariano no hacía más que quejarse de su pie y cada vez que tenía que realizar una bajada por pequeña que fuera se quejaba. Estos 5 km. hasta Arrés se hacen largos por la hora en la que se realizó. Aquí llego a la conclusión que las mejores horas para andar es temprano pues luego no hay quién lo aguante.

 

En Arrés nos esperaba un refugio que se estaba inaugurando, compuesto por dos habitaciones de 10 camas cada una de ellas (5 literas), un servicio con una ducha que muestra la roca sobre la que está construido el refugio y una cocina. El pago es voluntario y los hospitaleros te dan de comer y de cenar pues no hay restaurante ni tienda donde comprar víveres. La recepción fue excelente.

 

Por la tarde, después de descansar un rato Mariano me presentó a Julio, Mavi (María Victoria) y a Carmen que los había conocido el día antes en el albergue de Jaca. Julio y Mavi son matrimonio y viven en Cuenca, aunque el alardea de ser de Aragón. Él ha recorrido varias veces el Camino pero es la primera que hace el  aragonés, para ella es la primera vez. Carmen es de Mallorca, está casada y tiene dos niños, ha decido realizar una parte del Camino en solitario, tal vez una búsqueda de independencia. Fue una conversación muy agradable con una cerveza en la mano pues el bar ( establo del pueblo) abrió a las siete de la tarde. Por la noche los hospitaleros nos dieron de comer paella y ensalada que había sobrado de la comida. Los hospitaleros son una pareja con un hijo, él es de Bilbao y presume de ello (pelín fanfarrón) y ella de Valencia. En la mesa también estaba otro español que parecía tocado (llevaba de todo en la mochila y fumaba de manera convulsiva), una pareja de alemanes y un inglés con un pelo de trenzas y un gorro redondo de lana. La mesa estaba llena y estábamos en lata pero el sentir peregrino lleno la velada. Después de la cena nos enseñaron la iglesia románica recién restaurada, y nos invitaron a rezar una oración.

 

Julio y yo dormimos a la intemperie en una noche magnífica y llena de estrellas fugaces (por lo menos vi 8). El saco nuevo realmente es bueno, si me metía dentro me asaba y si sacaba los brazos me achicharraban los mosquitos. La falta de costumbre de dormir en el suelo solo me permitió dormir un par de horas. De tres noches ninguna ha sido buena a la hora de dormir, dos por ruidos y una por mosquitos. Esperemos que mejore.

 

Se inició a las 7 horas y se llego a las 17:15. 36.697 pasos equivalentes a 25,687 km.

 
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