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Camino Aragonés

Puente la Reina - Estella

Puente la Reina - Estella

Puente la Reina - Estella (17/8/2001).

 

   A las 6 de la mañana nos pusimos en marcha Paquito y yo. Mi pie izquierdo tenía una ampolla que aunque a primera hora no molestó en la última parte del recorrido se hizo más patente. Además una diarrea me acompañaba desde hacía varios días, debilitándome. Cuando pasamos a la altura del albergue la mayoría de la gente ya estaba en la calle desayunando. Enfilamos la calle Mayor que desemboca directamente en el famoso puente medieval sobre el río Arga. Una vez cruzada la carretera nacional N-111 comenzamos el auténtico camino por una pista. La humedad es latente en el recorrido, durante la noche ha llovido y ha dejado blando el suelo. La pista por donde vamos se convierte en una vereda que sube entre barrancos, aquí es donde empiezo a encontrarme cansado y deprimido. Por esta vereda llegamos al pueblo de Mañeru.

 

Durante todo el recorrido hemos ido adelantando y adelantándonos peregrinos, abundan los alemanes pero también hay brasileños, franceses, italianos y australianos. El mundo entero se encuentra en el Camino. Nosotros que estábamos acostumbrados a vernos solos durante muchos kilómetros, nos sorprende y a mí me acogota. La sensación es que a las 6 de la mañana se ha abierto una carrera para llegar cuanto antes al siguiente albergue, la gente apenas se para en los pueblos. Más adelante en Villatuerta era posible ver la Iglesia pues estaba abierta y un abuelo muy simpático estaba deseando contar su vida; pero nadie se paraba y sólo el sello de la credencial les importaba.

 

También me agobiaba el ritmo de Paquito, que aunque muy voluntarioso y excelente compañero, era mucho mayor que el mío y me violentaba que estuviera interrumpiéndole, cosa que no deseaba. Así que hablé con él y decidí que el continuara y que yo me quedaba en Estella.

 

Entre mi cansancio físico y mental llegamos a Cirauqui (08:00), pueblo al que se entra por una puerta ojival  que es el inicio a una ascensión por unas calles muy hermosas hasta que se llega a la plaza del pueblo en la que en sus soportales todos los peregrinos decidimos desayunar después de comprar en una tienda abierta. Desayuné un yogur líquido y una manzana, intentaba recuperar mi estómago. Todo el mundo sellaba con un afán desmedido en todos los sitios donde estuviera a mano, competición selladora.

 

La salida de este pueblo se hace descendiendo por una calzada y puente romano, aunque había descansado seguía con mal cuerpo y con la decisión tomada que mi última etapa de este año era esta que estaba realizando, me encontraba tremendamente cansado. Con estas subidas y bajadas llegamos hasta Lorca donde volvimos a parar un rato en la plaza del pueblo. Había un gracioso gatito que se enrollo con una francesa. Cuando volvimos a ponernos en marcha encontramos unas mesas en la puerta de una casa que daba café y bollos a los peregrinos, yo aproveche para ir al servicio e intentar vitalizarme con un café. Entre las dos paradas estuvimos cerca de 45 minutos parados en este pueblo. Continuamos sobre las 10 de la mañana y el sol ya empezaba a calentar y a secar el camino. Sobre las 11 llegamos a Villatuerta donde visitamos la Iglesia y paramos un cuarto de hora. Yo me iba encontrando mejor pero la decisión estaba tomada.

 

Sobre las 12 de la mañana llegamos a la puerta del albergue, ya había por lo menos 15 personas esperando que lo abrieran para entrar (12:30). Nos pusimos a la cola ya que este era mi destino.

 

Me cobraron 500 Ptas. y me asignaron la cama de arriba de una litera que esta en el primer piso al lado del servicio, agradecí esta proximidad por mi estado. Me cambie las botas por las chanclas y dejé la mochila y me fui con Paquito a ver el pueblo. Él había decidido continuar hasta Arcos después de comer. Yo iba medio cojo por la ampolla del pie, pero con la ilusión de la proximidad del fin. Visitamos la iglesia de San Pedro de la Rúa, ningún peregrino nos acompañó eran todos turistas. Es curioso que aunque el Camino tiene un concepto eminentemente religioso, la gente se lo ha tomado como un gran recorrido organizado. En los grandes recorridos la gente duerme en el monte y se evitan los pueblos, pero en este gran recorrido encuentran albergues económicos y un motivo para alardear de su falta de religiosidad. En la puerta del albergue de Estella una niña andaluza presumía de su falta de creencia y que realizaba el Camino por deporte, esta idea era corroborada por dos chavales que presumían que habían sido los últimos en salir de Puente la Reina y que habían llegado los primeros.

 

Estaba totalmente sorprendido por este cambio de espíritu. Yo concibo este viaje como un viaje al interior de uno mismo y cuando hay demasiada gente es mucho más fácil la distracción y perder el sentido de la peregrinación. Para mí el sentido es por un lado una reflexión de uno mismo y por otro un conocimiento de un entorno y una tradición. Pero en ningún caso una competición deportiva.

 

Bueno continuo el relato, San Pedro de la Rúa es una iglesia digna de ser visitada y no sólo por el templo sino por el claustro con capiteles historiados y bíblicos.

 

Después de visitar San Pedro de la Rúa fuimos a comer a un restaurante denominado "El Volante", el cual estaba en la salida del Camino en Estella. Después de comer me despedí de todo un hombre. Él que se presentó con el diminutivo llegó a ser para mí Don Francisco. Fue una persona tremendamente leal y me acompañó en todo momento en este día bajo para mí. La despedida me dejó un vacío importante, definitivamente perdía a los compañeros de viaje.

 

Me volví al albergue a echarme la siesta y a reposar el pie. El estómago seguía revuelto y varias visitas tuve que hacer al servicio. Sobre las 19 horas fui a la estación de autobuses para ver la combinación para volver a Madrid. Había un autobús que salía a las 8:30 para Zaragoza.

 

Compré unos yogures y esa fue mi cena. A las 21 horas estaba en la cama pues no me encontraba nada bien. Las literas estaban demasiado juntas y en la habitación había demasiada humanidad por metro cuadrado, pero bueno conseguí dormir toda la noche.         

 

Como resumen se realizaron 22 Km. y se dieron 31.428 pasos.

Epílogo          (18/8/2001). 

Me despertaron los peregrinos alemanes a las 5:30 de la mañana cuando empezaban a levantarse. Aguanté hasta las 6:30 en la litera, ya sólo estábamos 5 o 6 personas en la habitación, el resto ya habían marchado (es increíble el madrugón). Me preparé y marché con la mochila hacia la estación de autobuses. Estaban cerradas las taquillas hasta las 7:30 y sentado en un banco esperé. Cuando abrieron compré el billete a Zaragoza que salía a las 8 y desayuné.

El recorrido se hace un poco pesado porque para en todos los pueblos. Llegamos a las 11:30 a Zaragoza. Te deja el autobús en una estación particular, en Zaragoza no hay una estación central, muchos pueblos la tienen y una capital no, es sorprendente. Así que con una pareja y una señora que venía en el mismo autobús cogimos un taxi y nos dirigimos a la otra. Allí me dieron el último billete en el autobús de las 13 horas. Tomé un bocadillo y subí al bus. Fueron otras 3 horas y media de viaje con parada de media hora.

De esta manera a las 16:30 llegue a la Estación Sur de Autobuses, y a las 17 estaba en casa.

 

 ULTREIA E SUSEIA.

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